Cómo Superar la Procrastinación  y Utilizarla para ser Productivos

En la actualidad la procrastinación es un tema muy popular; esta es una condición que consiste esencialmente en retrasar las tareas pendientes y postergarlas lo máximo posible; lo cual genera a su vez grandes picos de estrés y frustración en las personas que la padecen cuando deben de realizar las tareas pospuestas con escasos márgenes de tiempo.

Ser procrastinadores eventuales es algo muy común y no presenta mayores riesgos para la salud física y mental de las personas. Sin embargo, hay procrastinadores habituales que ven su calidad de vida considerablemente disminuida como consecuencia de la procrastinación.

Hoy abordaremos a la procrastinación desde una perspectiva constructiva: utilizarla para ser más productivos, mejorar nuestra calidad de vida y salud mental.

Dos Elementos Clave a Tener en Cuenta para Transformar la Procrastinación en Productividad

  1. La procrastinación no implica no hacer nada

La procrastinación, como bien destaca John Perry en su texto The Art of Procrastination, rara vez implica posponer tareas importantes para no hacer absolutamente nada; por el contrario los procrastinadores evitan realizar tareas importantes ejecutando tareas de menor relevancia con la finalidad de eludir los pendientes mas apremiantes. Por ejemplo, un procrastinador preferirá posponer pendientes como hacer su tesis o declarar sus impuestos y realizar tareas de escasa importancia que se pueden hacer en otro momento como organizar el escritorio, hacer un inventario de los alimentos que debe comprar en el supermercado, etc.

John Perry deja en claro que hay un tipo de procrastinadores que hacen muchas cosas por el solo hecho de evitar efectuar tareas que consideran de gran importancia. La clave en esto está claramente en un aspecto: qué consideramos como una tarea importante y cuál no. Esto nos lleva al segundo elemento clave.

2. El Ser Humano es un Animal Emocional

Desde la Grecia antigua el hombre es considerado un animal racional. Uno de los mejores atributos distintivos de los seres humanos es su capacidad de razonar y mediante la razón haber conseguido el desarrollo a lo largo de la historia. Si bien es cierto la razón es el elemento diferenciador del ser humano; los seres humanos no tomamos la gran mayoría de nuestras decisiones racionalmente. Si lo pensamos detenidamente nos daremos cuenta el porqué muchas personas consumen comida chatarra, fuman, no hacen ejercicio, etc.

Los seres humanos somos seres emocionales, tomamos decisiones basándonos en múltiples factores que casi nada tienen que ver con la razón. Pasa lo mismo con la procrastinación; al ser emocionales preferimos hacer los que nos da la mayor gratificación instantánea posible. Por esta razón, posponemos lo que consideramos tedioso. aburrido, largo, etc. Esa es en mi opinión la causa de la procrastinación. Si las personas fuéramos una suerte de robots, que con cada decisión hiciéramos un sesudo cálculo de costo beneficio la procrastinación no existiría. Es más, el mundo sería muy distinto al que conocemos. 

Transformando la Procrastinación en Productividad

Como hemos visto la procrastinación no es un impedimento para ser productivos. Los procrastinadores son personas productivas; lo que les hace falta es manejar mejor sus emociones para poder ser productivos en todos los ámbitos de su vida. Aquí les dejo dos consejos que serán de suma utilidad para este cambio:

a) Utilicemos la Gratificación Instantánea a Nuestro Favor

No hay nada más gratificante que tener la sensación de haber cumplido con los pendientes; el hecho de tachar una tarea pendiente nos es muy gratificante y nos incentiva a ser más productivos. Por eso debemos utilizar es gratificación instantánea a nuestro favor. John Perry nos sugiere fragmentar una tarea en múltiples para así poder sentir que avanzamos y ser productivos sin que nos cueste tanto. Por ejemplo, si queremos preparar café temprano deberemos hacer un to-do-list que incluya todos los pasos previos a preparar el café en la lista como: apagar el despertador, despertarme, levantarme, etc.

b)  Cuestionemos Nuestras Emociones Para Vencer a la Procrastinación

Los gustos y las preferencias son sin lugar a dudas subjetivas. Dependiendo de cada persona una actividad determinada puede ser considerada divertida o no. Esta es una de las razones por las que la humanidad ha progresado a lo largo de la historia.

Los procrastinadores pueden llegar a considerar actividades realmente complejas como entretenidas por lo que las atienden con prontitud sin dar excusas. Por otro lado, tareas de gran importancia pero más simples y repetitivas como hacer una llamada o responder un correo electrónico, son aplazadas el mayor tiempo posible. Lo cual quiere decir que todo depende de cómo nos sintamos frente a una actividad. La mayoría de las tareas que posponemos son simples y repetitivas y tal vez por esa razón las aplazamos el mayor tiempo posible. 

Al respecto es importante que vayamos más allá de nuestras preferencias e ideas y analicemos cuanto tiempo nos tomará llevar a cabo una determinada actividad y si realmente tiene sentido posponerla y tenerla como pendiente o si por el contrario debamos realizarla lo más pronto posible y olvidarnos de ella. Es necesario cuestionar a nuestras emociones e ideas para vencer a la procrastinación y ser productivos.

Por último, les dejo una frase para la reflexión: El hombre es un animal emocional que trata de racionalizar sus emociones

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